No estás solo…

Cuando a vos o a un ser querido se le diagnostica un tumor cerebral, la vida cambia instantáneamente. Este diagnóstico causa emociones muy complejas y puede tener un gran impacto en su vida, pero…. No estás solo. Los avances que se han producido en los últimos años en Neurocirugía, han triplicado el índice de supervivencia a los tumores cerebrales. Cada persona experimenta su diagnóstico de tumor cerebral de manera diferente, pero nadie debería tener que enfrentar este diagnóstico solo… en Mendoza contamos con el Servicio de Neurocirugía del Hospital Español de Mendoza formado por un equipo de profesionales entrenado y experimentado para brindar apoyo, información y educación a los pacientes y sus seres queridos. Y finalmente realizar el tratamiento quirúrgico del tumor. Hoy en día las intervenciones en Neurocirugía son extremadamente precisas y antes de operar “diseñamos con exactitud lo que vamos a hacer y analizamos la anatomía funcional del paciente. Antes de intervenir planeamos las vías de abordaje”, contando con la última tecnología a nivel mundial como la Microneurocirugía, aspiración ultrasónica de tumores, neuronavegación cerebral, monitoraje intraoperatorio con neuroestimulación, neuroendoscopía, estereotaxia, etc. 

El éxito de la cirugía se logra gracias al apoyo de un enorme  equipo de profesionales del Hospital, comenzando por el Servicio de anestesiología con un máximo nivel de capacitación y equipamiento para estas cirugías de alta complejidad, médicos neurofisiólogos y los profesionales del Servicio de Terapia intensiva especializados en neurointensivismo,  quienes cuidarán al paciente en el postoperatorio inmediato en sus horas más críticas y luego el excelente Servicio de Clínica médica para el seguimiento hasta el regreso del paciente a su hogar. Para los imprescindibles controles de imágenes pre y postoperatorias, contamos con el apoyo del Servicio de Diagnóstico por imágenes que posee la última generación en equipamiento Ecográfico, Tomografía computada, y Resonancia Magnética nuclear con médicos especialistas en imagenología cerebral. En ocasiones, previo a la neurocirugía, debemos disminuir la irrigación sanguínea del tumor, para minimizar los riesgos de sangrado intraoperatorio, esto se logra mediante sofisticadas técnicas de embolización selectiva para ocluir las arterias que alimentan el tumor cerebral. Para ello contamos con un equipo de neurorradiólogos intervencionistas en el Servicio de Hemodinamia del Hospital.

Tumor cerebral: ¿qué signos de advertencia? 

El Dr. Guillermo Estefan, Jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Español de Mendoza, nos explica que los tumores cerebrales benignos o malignos se manifiestan con síntomas bastante similares, el más común es el dolor de cabeza. “Cuando se desarrolla un tumor en el cerebro y hay edema, ocupa un espacio en esta caja rígida que es el cráneo”, Esto produce hipertensión intracraneal que causa dolores de cabeza que se alivian poco con los medicamentos habituales (tratamientos con aspirina, paracetamol o ibuprofeno). Acompañado de náuseas y vómitos, este dolor, a menudo más intenso al acostarse, aumenta día a día y finalmente cede solo con corticoides, lo que reduce el edema. Los otros síntomas son neurológicos y varían según la ubicación del tumor en el cerebro. Dependiendo del área afectada, el paciente tiene mareos; debilidad y dificultades motoras (levantar un brazo, caminar, hablar …); pérdida de memoria, disminución del campo visual; y muchas veces movimientos involuntarios que evocan convulsiones. Estos signos aparecen más o menos de repente, y es muy frecuente que el entorno familiar se alarme al notar que algo anda mal….

Sin embargo, la intensidad de los signos neurológicos no predice la gravedad del tumor. Por lo tanto, el neurinoma del acústico, que causa sordera, sigue siendo un tumor benigno del nervio auditivo. Solo la resonancia magnética y luego la biopsia del tejido dañado pueden diagnosticar la malignidad del tumor cerebral. Y, en particular, para hacer el diagnóstico de un glioblastoma, que es el cáncer cerebral más común y también el más agresivo. Cuando los tumores localizados y benignos, como los meningiomas, se descubren por casualidad, podemos estar contentos de monitorearlos con resonancia magnética, siempre que no causen ninguna molestia. Pero cuando un tumor cerebral se propaga o causa trastornos neurológicos, el tratamiento de referencia sigue siendo la cirugía.  

Es interesante comentar la importancia de la Neuronavegación intraoperatoria, se trata de un sistema que combina computación e imágenes médicas. Permite localizar y acceder al tumor con gran precisión, una suerte de GPS intracerebral…. Una imagen 3D del cerebro se reconstruye primero por computadora a partir de las imágenes obtenidas por resonancia magnética. Con esta imagen, el neurocirujano puede determinar la mejor técnica de abordaje y los procedimientos quirúrgicos más adecuados y menos riesgosos en términos de secuelas. También le permite entrenar antes de la operación gracias a simulaciones de la cirugía. Durante la intervención, un sistema de cámara hace coincidir las imágenes del cerebro grabadas en vivo, con aquellas en 3D, que han sido reconstruidas anteriormente. El neurocirujano puede entonces dirigir sus instrumentos quirúrgicos para reflejar su posición en lo que se había planeado. La yuxtaposición de imágenes se puede ver en una pantalla de control. La ablación es, por lo tanto, más precisa y los riesgos relacionados con la intervención están mejor controlados, especialmente cuando el tumor es pequeño o está ubicado en una región del cerebro con riesgo de secuelas. También merece un comentario la Estimulación cortical cuando el tumor está cerca de áreas del cerebro muy bien definidas que controlan funciones esenciales, llamadas áreas elocuentes, el neurocirujano puede estimularlas durante el procedimiento. Con un minielectrodo, entrega pequeños impulsos en las áreas vecinas del tumor y observa las funciones que controlan, por lo tanto, puede identificar con mayor precisión aquellos que están asociados con funciones importantes y que debe evitar durante la intervención. Dependiendo del caso, las áreas funcionales del cerebro, como las habilidades motoras, se pueden estimular en un paciente dormido. Otros casos, por otro lado, exigen que el paciente esté despierto (el área del lenguaje, por ejemplo). “Las nuevas técnicas de cirugía en pacientes despiertos permiten controlar durante la operación qué funciones corresponden a las áreas del cerebro que queremos eliminar”. Esto nos permite ir aún más lejos para eliminar el tumor y minimizar el daño a las funciones cerebrales “. 

La radioterapia generalmente viene como un complemento de la cirugía y, allí también, se están desarrollando enfoques prometedores con la radioterapia estereotáxica. Aumenta la irradiación de las áreas enfermas, minimizando el daño al tejido sano que las rodea. Finalmente, la quimioterapia también se puede decidir además de la cirugía y la radioterapia. La posibilidad de extraer la masa tumoral en el 90% de los casos y el tratamiento conjunto de quimioterapia y radioterapia ha sido en gran parte la responsable de la mejoría en el pronóstico de esta enfermedad. Dentro de uno o dos años, se esperan nuevas moléculas. Podrían ser más eficientes al bloquear la angiogénesis, en otras palabras, la formación de la mini red vascular que permite que el tumor se alimente de oxígeno y glucosa. Los medicamentos entonces evitarían que las áreas tumorales se propaguen asfixiándolas.

Los Neurocirujanos e investigadores médicos estiman que en la próxima década se pueda seguir creciendo en los tratamientos y conseguir en un futuro que la enfermedad se convierta en una patología crónica que permita su control durante varios años sin consecuencias para la calidad de vida del enfermo, algo parecido a lo que ocurrió con el cáncer de mama, de los cuales en la actualidad la gran mayoría se pueden curar o controlar, cosa que no ocurría hace algunos años. Todavía hay mucho progreso por hacer, el futuro es muy prometedor….!!